jueves, 3 de mayo de 2012

Me molo a mi mismo


Niños, si os digo cosas como “bo que pacha”, “culebras”, “ese cuerpo, tener potencia...” o el título de esta entrada “me molo a mí mismo” seguramente no le encontreis ningún sentido. Sin embargo, a casi todos aquellos que nacieron antes del 85, se les pondrá una sonrisa en la cara al recordar un genial programa de televisión llamado “El Informal”.

Entre mis 13 y 17 años, la ahora decrépita Telecinco emitió este programa diariamente. Yo, como casi toda mi generación, nos partíamos de risa con los videos doblados por Florentino Fernandez, Javier Capitán y Micky Nadal. Y, además, los chicos, nos volvímos locos por Inma del Moral primero y Patricia Conde después. ¿qué por qué os cuento todo esto? Pues por dos cosas que no tienen nada que ver la una con la otra.

La primera, es que me he dado cuenta de lo importante que es tener un pasado común a la hora de encontrar afinidad con los demás: cuando vives rodeado de gente venida de todas partes del mundo, por muy buenos amigos que puedas hacer de otros países, siempre acabas encontrando algo más de complicidad con aquellos que crecieron compartiendo risas, juegos, noticias o modas. Resumiendo: que llegas a Irlanda, conoces a muchísima gente nueva, y puedes decirle “no puedorrrr” a cualquier español con que te encuentres que seguro que acabais compartindo una sonrisa.

La segunda, y que creo que os puede aportar algo más, es la que tiene que ver con el título: sentirse a gusto con uno mismo resulta fundamental para encontrar el éxito.

Veréis, durante los últimos años he tenido la suerte de poder conocer,  bien en persona o bien a través de biografías o artículos, a multitud de líderes de negocios. Líderes que, mejores o peores, han alcanzado el máximo éxito profesional. Al conocerlos o estudiarlos siempre he tratado de extraer el máximo común divisor entre todos ellos; esa característica que todos tienen en común. Y la verdad, solo he encontrado un par de ellas que todos parecen compartir.

La primera, referida a lo que se conoce como el perfil duro, es el haber vivido en multitud de situaciones diferentes: distintos países, distintos idiomas, distintas situaciones de negocio o incluso áreas. La experiencia que genera enfrentarse a las más diversas situaciones es sin duda un plus para llegar a lo más alto.

La segunda, y para mí más curiosa, es la tremenda confianza en si mismos que desprenden todos los grandes líderes. Todos ellos suelen tener grandes egos; transmiten confianza a los demás simplemente mostrándose terriblemente convencidos de que sus visiones son las correctas. Incluso, el gran Steve Jobs, era famoso por su “reality distortion field”, una capacidad para autoconvencerse a sí mismo y a los demás de que la realidad era cómo el la imaginaba y no como era en realidad. Así, y solo así, era capaz de llevar a sus equipos a conseguir lo imposible, a alcanzar metas que ni si quiera podían imaginar.

Por ello, resulta fundamental encontrar el equilibrio necesario para poder primero interiorizar esa confianza y contagiar con ella a los demás, para estar seguro de uno mismo y hacerlo notar. En definitiva, para “molarse a uno mismo”.

Otro día compartiré con vosotros cómo trato de manejar yo mismo eso de la autoconfianza y la seguridad que transmito a los demás. Pero como hoy ya va siendo hora de cerrar, os dejo echaros unas risas con algunos grandes momentos de “El Informal”.


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