Hola niños. ¿cómo estáis?
Yo francamente bien, pues acabo de llegar a casa dispuesto a disfrutar de los días de Navidad en familia y recargar pilas. Si este año no os he escrito a menudo, no ha sido porque no hayan ocurrido cosas interesantes, ¡qué va! más bien todo lo contrario: han sucedido tantas cosas, buenas en su mayoría, que no he encontrado el momento para poder contároslas. Por eso ahora, que estoy tranquilo y cómodamente sentado en el sofá de los abuelos, voy a aprovechar para ponerme al día.
Como os decía, durante este año han ocurrido multitud de cosas buenas: he viajado muchísimo, he disfrutado de gente maravillosa y, aunque el trabajo me ha exigido a veces más de la cuenta, ha tenido una gran recompensa. De hecho, la mejor de las recompensas ocurrió hace solo unos días, cuando mi equipo decidió elegirme de forma voluntaria y democrática como "the best team player", o lo que es lo mismo, el mejor jugador de equipo.
Es un premio que me hizo muy feliz, no solo por el hecho de que mis compañeros me eligiesen para el mismo, sino porque confirma que he sido capaz de ser como quiero ser. No siempre resulta fácil tener una sonrisa y el tiempo para los demás, especialmente cuando estás sometido a la tensión a la que nos tiene acostumbrados nuestro trabajo, pero cuando lo consigues y además se te reconoce por ello, la sensación es magnífica.
De hecho, si algo me gusta cuando trabajo es sentir que no solo aprendo sino que, cada vez más, voy siendo capaz de aportar cosas a los demás. Durante 2013 he sido el mentor de Thomas, un estudiante alemán al que he tratado de ayudar y aconsejar lo mejor que he sabido. Además he tenido la suerte de colaborar mano a mano con Joan, un chico encantador y con un futuro brillante, durante su beca de verano en Dublín. En definitiva, tras un primer año en Irlanda en el que sentía que iba a remolque y solo me dedicaba a absorber todo lo que podía de los demás, en este 2013 no solo he seguido aprendiendo muchísimo de los cracks que me rodean sino que también he sido capaz de aportar mi granito de arena. Y esa es una sensación muy buena.
Sé que no debería centrarme en el trabajo, precisamente mi objetivo estos días es poder "desintoxicarme un poco", pero lo cierto es que es una suerte trabajar con quién trabajo. Uno de los grandes momentos del año mi viaje a Las Vegas en el mes de Abril, a donde viajé con todos mis compañeros, 11.000 en total. Aunque, por suerte, no todos se quisieron venir de road trip por el Gran Cañón, la ruta 66 o Zion Park. Menos mal, porque con los 10 que fuimos en esas dos pedazo de furgonetas macarras ya fuimos más que suficientes para pasarlo genial. Esta es otra de las grandes ventajas de trabajar dónde trabajo: 10 compañeros de equipo (incluidos los jefes), personas completamente diferentes entre sí y todas compartiendo furgoneta y moteles durante más de 1.000km. Lo más lógico es que la cosa hubiese explotado en algún momento, y sin embargo fue una experiencia estupenda y divertidísima que sirvió para unirnos mucho más los unos a los otros.
En resumen, me siento un privilegiado por tener la oportunidad de trabajar con la gente con la que trabajo y vivir las experiencias que vivo. Me da mucha pena que algunos de los compañeros que más quiero se vayan escapando de mi lado así como quien no quiere la cosa, pero eso sí, como en todos los casos es para mejor, yo soy feliz por ellos.
Ahora en estos días lo que quiero es poder recuperar fuerzas. Si bien os cuento sólo algunos de los mejores momentos del año, lo cierto es que ha sido un ejercicio muy duro y muy intenso. 2014 se presenta como un desafío aún mayor, y también con una visita a Las Vegas en el horizonte. Así que habrá que aprovechar para comer turrón y dormir mucho que falta me va hacer acumular fuerzas.
Prometo no tardar en volver a escribiros. Sed buenos.
"In learning you will teach and in teaching you will learn
You'll find your place beside the ones you love"
Phil Collins, Son of Man, Tarzan








