Niños, ya casi le hemos dado la vuelta al calendario desde
que empecé a escribiros. La verdad es que este año 2012 que hoy se termina ha
sido muy completo: cambio de trabajo, de ciudad, nueva gente en mi vida, muchos
viajes e historias interesantes. Pero todo eso ya os lo he ido contando, así
que mejor que volver a hablar de lo pasado vamos a jugar a las predicciones
sobre lo que vendrá en 2013.
Si 2012 comenzaba con la teoría Maya del fin del mundo, dada
su escasa fiabilidad, este año vamos a fiarnos más de los chinos. Por cierto
niños: para vosotros será normal que China domine el mundo… pero para nosotros
esta época es seguramente el punto de inflexión. Venimos acostumbrados a que Estados
Unidos sea “el jefe” del mundo pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que
serán los Chinos los que dirijan el cotarro próximamente.
El caso es que si hacemos caso a los chinos y, en
particular, a su horóscopo, este será el año de la serpiente. Por resumir, los
años de la serpiente suelen ser años muy complicados en los que ocurren cosas bastante
trascendentes: el ataque a las torres gemelas de Nueva York, la caída del mundo
de Berlín, la revolución rusa, etc. Así que veremos que nos depara 2013;
esperemos que si ha de ocurrir algún acontecimiento histórico sea uno que
marque un punto de inflexión a esta tendencia negativa que arrastramos desde
2008 y se empiece a vislumbrar un período de recuperación mundial.
No obstante, el mundo es muy grande así que centrémonos en
lo más cercano. Yo para 2013 tengo ya algunos planes: por lo pronto, espero
mantener la ciudad donde vivo y el trabajo, cosa que no hago desde 2009 y ya
toca. Eso sí, uno de los primeros cambios será el de casa: el objetivo es
encontrar guarida nueva en Dublín antes de Abril.
Además de eso, están los clásicos propósitos de año nuevo:
estos propósitos tienen origen en la época de Babilonia en la cual sus
ciudadanos le prometían a Dios a comienzos de año que devolverían aquellos
objetos que tenían prestados y saldarían sus deudas. Más tarde, los romanos
hacían sus promesas al Dios Jano, quien da nombre al mes de Enero en ingles
(Janus – January). Por último, en la época medieval, los caballeros realizaban
sus “votos del pavo real”: posaban sus manos sobre un pavo real y reafirmaban
su compromiso con la caballería.
Hoy en día, se estima que un 40% de los norteamericanos
realizan sus propósitos de fin de año y que solamente un 12% tienen éxito.
Entre las más populares, están las de pasar más tiempo con la familia y los
amigos, ponerse en forma, dejar de fumar o aprender algo nuevo. Yo este año me
pongo metas bastante sencillas: quiero correr, ser capaz de hacer 10km
corriendo de forma habitual y en no mucho más de 50 minutos. Eso implica que
tengo que ser capaz de salir a correr o realizar alguna otra actividad
deportiva un mínimo de 3 veces a la semana. En teoría no debería ser muy difícil,
pero encontrar el tiempo y las ganas para hacerlo siempre me ha supuesto un
reto complicado.
Por otro lado, este parece un buen año para aprender algo
nuevo. No tengo muy claro el qué, pero tras haber aprendido un montón de cosas
nuevas en 2012 a costa del trabajo igual este es el año de aprender algo por
gusto: ¿edición de vídeo? ¿coctelería? Aún no lo tengo muy claro, pero algo
encontraremos. Lo que sí que me propongo en 2013, ese seguir pasando por aquí
habitualmente para contároslo. ¡Feliz 2013!




















