domingo, 12 de febrero de 2012

"Haz fácil lo difícil y elegante lo fácil"

¿Os habéis fijado que “elegante” e “inteligente o avispado” se traducen al inglés con la misma palabra? Smart. Y es que, aunque pueda no parecerlo, en el fondo ambas palabras están directamente relacionadas.

Veréis, en mí día a día intento hacer las cosas lo más fáciles y eficientes posibles: no me gusta perder tiempo. Vuestra abuela ya se ha dado cuenta de que, casualmente, siempre la llamo en el camino del trabajo a casa, desde el coche, y nunca desde casa. ¿Por qué? Porque así puedo hacer dos cosas a la vez y ahorrar un precioso tiempo para hacer cualquier otra cosa una vez que llegue. Normalmente nada de provecho :-)

Lo mejor de estas situaciones es cuando, además de ser eficiente, consigues quedar bien. Mi eficiencia favorita es la del ascensor: qué bonito el gesto de dejar pasar al ascensor a otros que llegaron a esperarlo más tarde que tú: les dejas pasar y te sonríen pensando… “que majo”. ¿Os habéis parado a pensar que el último que entra en un ascensor es, normalmente, el primero que sale? Pues este es un ejemplo de cómo hacer elegante aquello que es fácil. Y, además, sirve para explicar el método LIFO de contabilidad de stocks ;-)



Está claro que hacer elegante lo que es fácil resulta reconfortante y hasta divertido. Ahora bien, quizás sea más complicado cumplir con la otra parte de la frase: hacer fácil lo difícil. Para mí, esto es lo que distingue a los “cracks” de la gente normal: son capaces de manejar la presión en las situaciones más complicadas. Fijaros en los jefes: hay algunos, normalmente bastante mediocres e inseguros, que cuando reciben presión de sus propios jefes reaccionan transmitiendo e incluso amplificando dicha presión a sus equipos. ¿Sus jefes les piden 10 en 3 semanas? Ellos exigen 15 en 2 semanas. Error. Los grandes jefes, normalmente mucho más seguros de sí mismos, suelen ser conscientes de que al final ellos son, en gran medida, la suma de los esfuerzos de las personas que tienen a su cargo. Por tanto, intentan minimizar el impacto de la presión que reciben para motivar a sus equipos y sacar lo mejor que tienen dentro.

Hace unos días me contaba una amiga una situación que ejemplifica este problema: durante un vuelo, el avión en el que viajaba mi amiga fue alcanzado por un rayo. Esto provocó una fuerte sacudida, que se apagasen las luces del avión y que este tuviese que regresar todo el camino al aeropuerto de origen. La situación era muy tensa y el pasaje estaba lógicamente muy asustado. El  capitán, en lugar de manejar la información, decidió compartirla con todo el pasaje: vino a decir algo así como “estamos jodidos”. Y yo me pregunto ¿qué consigues con eso, melón? Pues desde luego nada bueno: el pasaje y la tripulación se volvieron histéricos haciendo la situación aún peor.

Así que espero no seáis como esas chicas que dicen no cuando quieren decir sí, o que esperan a que tu digas lo que quieren que digas en lugar de decirte claramente lo que quieren.

Be Smart.


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