Niños, cómo habréis deducido rápidamente, el mundo no se
acabó ayer cómo estaba previsto. De eso me alegro, aún tenía unas cuantas cosas
pendientes por hacer, entre ellas conoceros. Pero la verdad es que fue un poco
decepcionante: últimamente nada sale en el mundo según estaba previsto.
A punto de terminar 2012, la verdad es que el mundo está hecho
un asco: los países desarrollados siguen pagando una crisis financiera que comenzó
en 2008 y que provocó que decisiones que tomasen unos pocos para saciar su
ambición de riquezas las estemos aún hoy pagando entre todos. Y lo que nos
queda.
En España nos ha tocado una de las peores partes. Aquí somos
los primeros en apuntarnos a la alegría. No hace ni cinco años que los
albañiles se movían en BMW, se compraban chalets y llevaban a los niños a
colegios de pago. Es más, no eran albañiles, eran jefes. Más que nada, porque
tenían a una cuadrilla de latinoamericanos dispuestos a hacer el trabajo duro
por cuatro perras. Queríamos vivir cómo ricos, sin esfuerzo. Claro, aquello no
era sostenible.
El problema es que de aquellos barros vienen estos lodos: a
día de hoy el gobierno no hace más que recortar y recortar la inversión pública
para ver si así nos rebajan la dichosa prima de riesgo y que así, resulte más
barato pedir dinero prestado a los mercados para tapar los agujeros que nos han
creado bancos y políticos corruptos,
maliciosos y además bastante zoquetes. Y nosotros pagando y sufriendo las consecuencias.
La cosa está verdaderamente fastidiada: 1 de cada 4 personas
dispuestas a trabajar está en el paro. Los universitarios preparados prefieren
irse fuera a buscarse la vida y en lugar de seguir recibiendo a
latinoamericanos que vienen aquí a trabajar,
somos nosotros los que nos empezamos a ir a Latinoamérica en busca de
empleo.
Cuando te comparas con el resto de países, y ves que nuestra
situación es peor que la de la mayoría, piensas ¿seremos más tontos? ¿Seremos
peores? Pues hombre; igual el famoso carácter
latino no ayuda a ser los más productivos del mundo; además esa pillería
inherente al español implica que los repartos de ayudas, becas, etc. Terminen siempre
siendo injustos y llegando a quienes no lo merecen. Pero lo cierto es que no
somos más tontos que los demás: simplemente estamos pagando aún retrasos de los
tiempos de la dictadura y los errores de gobiernos que no supieron manejar la
época de vacas gordas y asegurar un crecimiento sostenible. ¿No os lo creéis?
Pues os pondré un ejemplo: el camarero español es el mejor del mundo, con
diferencia.
Veréis, habiendo ya dado algunas vueltas por el mundo y
teniendo tendencia a probar barras de bar allá por dónde paso, puedo asegurar
que no hay otro camarero igual de capaz que el camarero español. Pero ojo, no
hablo del modernillo repeinado que pone copas en la discoteca de moda; ni
tampoco del “nini” al que su padre le ha dejado de dar la paga y se gana unos
euros sirviendo en el Vips. Hablo del camarero de profesión, el de toda la vida. El del restaurante El Ñeru o el bar
La campana.
Ese que desmitifica aquello de que los hombres solo podemos
hacer una cosa a la vez: este te atiende con celeridad, te toma nota mientras
sirve a otros clientes, te hace un chascarrillo, te vende la carta y lo que no
está en la carta y todo eso mientras lleva una contabilidad precisa de todas
las cuentas abiertas que hay en la barra, que está a reventar.
En Inglaterra o en Irlanda,
por poner un ejemplo, no tienen ni puta idea (con perdón). Te atienden
de uno en uno, no les pidas más de 3 o 4
bebidas de una vez que se atoran; mientras la Guinness reposa por supuesto no
son capaces de ir tomando otra orden y, además, te cobran en el momento porque
si no se les olvida qué y cuanto tienes que pagarles.
El camarero español no hablará inglés; seguramente no habrá
salido de España en su vida y vagamente sepa utilizar Internet Pero eso sí,
atiende a sus clientes cómo en otros sitios no sabrán hacerlo en la vida.
Así que la cosa está fea, por ahora vamos “palmando”, pero igual
si en vez de darle tantas vueltas a todo aquello que nos va mal nos centramos
en hacer bien lo que mejor sabemos hacer (turismo, hostelería, agricultura,
alimentos de buena calidad, ciencia, etc.) estoy convencido de que pronto
podremos estar a la altura de todos los demás.
Espero ir contándooslo.
"Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su capacidad para escalar a un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido" Albert Einstein.


No hay comentarios:
Publicar un comentario