sábado, 22 de diciembre de 2012

¡Viva el camarero español!


Niños, cómo habréis deducido rápidamente, el mundo no se acabó ayer cómo estaba previsto. De eso me alegro, aún tenía unas cuantas cosas pendientes por hacer, entre ellas conoceros. Pero la verdad es que fue un poco decepcionante: últimamente nada sale en el mundo según estaba previsto.

A punto de terminar 2012, la verdad es que el mundo está hecho un asco: los países desarrollados siguen pagando una crisis financiera que comenzó en 2008 y que provocó que decisiones que tomasen unos pocos para saciar su ambición de riquezas las estemos aún hoy pagando entre todos. Y lo que nos queda.


En España nos ha tocado una de las peores partes. Aquí somos los primeros en apuntarnos a la alegría. No hace ni cinco años que los albañiles se movían en BMW, se compraban chalets y llevaban a los niños a colegios de pago. Es más, no eran albañiles, eran jefes. Más que nada, porque tenían a una cuadrilla de latinoamericanos dispuestos a hacer el trabajo duro por cuatro perras. Queríamos vivir cómo ricos, sin esfuerzo. Claro, aquello no era sostenible.

El problema es que de aquellos barros vienen estos lodos: a día de hoy el gobierno no hace más que recortar y recortar la inversión pública para ver si así nos rebajan la dichosa prima de riesgo y que así, resulte más barato pedir dinero prestado a los mercados para tapar los agujeros que nos han creado bancos  y políticos corruptos, maliciosos y además bastante zoquetes. Y nosotros pagando y sufriendo las consecuencias.

La cosa está verdaderamente fastidiada: 1 de cada 4 personas dispuestas a trabajar está en el paro. Los universitarios preparados prefieren irse fuera a buscarse la vida y en lugar de seguir recibiendo a latinoamericanos que vienen aquí a trabajar,  somos nosotros los que nos empezamos a ir a Latinoamérica en busca de empleo.

Cuando te comparas con el resto de países, y ves que nuestra situación es peor que la de la mayoría, piensas ¿seremos más tontos? ¿Seremos peores? Pues  hombre; igual el famoso carácter latino no ayuda a ser los más productivos del mundo; además esa pillería inherente al español implica que los repartos de ayudas, becas, etc. Terminen siempre siendo injustos y llegando a quienes no lo merecen. Pero lo cierto es que no somos más tontos que los demás: simplemente estamos pagando aún retrasos de los tiempos de la dictadura y los errores de gobiernos que no supieron manejar la época de vacas gordas y asegurar un crecimiento sostenible. ¿No os lo creéis? Pues os pondré un ejemplo: el camarero español es el mejor del mundo, con diferencia.

Veréis, habiendo ya dado algunas vueltas por el mundo y teniendo tendencia a probar barras de bar allá por dónde paso, puedo asegurar que no hay otro camarero igual de capaz que el camarero español. Pero ojo, no hablo del modernillo repeinado que pone copas en la discoteca de moda; ni tampoco del “nini” al que su padre le ha dejado de dar la paga y se gana unos euros sirviendo en el Vips. Hablo del camarero de profesión, el de toda  la vida. El del restaurante El Ñeru o el bar La campana.

Ese que desmitifica aquello de que los hombres solo podemos hacer una cosa a la vez: este te atiende con celeridad, te toma nota mientras sirve a otros clientes, te hace un chascarrillo, te vende la carta y lo que no está en la carta y todo eso mientras lleva una contabilidad precisa de todas las cuentas abiertas que hay en la barra, que está a reventar.

En Inglaterra o en Irlanda,  por poner un ejemplo, no tienen ni puta idea (con perdón). Te atienden de uno en uno, no les  pidas más de 3 o 4 bebidas de una vez que se atoran; mientras la Guinness reposa por supuesto no son capaces de ir tomando otra orden y, además, te cobran en el momento porque si no se les olvida qué y cuanto tienes que pagarles.

El camarero español no hablará inglés; seguramente no habrá salido de España en su vida y vagamente sepa utilizar Internet  Pero eso sí, atiende a sus clientes cómo en otros sitios no sabrán hacerlo en la vida.

Así que la cosa está fea, por ahora vamos “palmando”, pero igual si en vez de darle tantas vueltas a todo aquello que nos va mal nos centramos en hacer bien lo que mejor sabemos hacer (turismo, hostelería, agricultura, alimentos de buena calidad, ciencia, etc.) estoy convencido de que pronto podremos estar a la altura de todos los demás.

Espero ir contándooslo. 


"Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su capacidad para escalar a un árbol,  vivirá toda su vida creyendo que es estúpido" Albert Einstein.

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