Niños, hace demasiado tiempo que no os escribo. No penséis
que no ya no pienso en vosotros, que va. Simplemente es que he estado muy
ocupado últimamente.
En estos meses en que no os escrito he estado enfocado en
una cosa: disfrutar de la vida. No os he escrito lo que debería, tampoco he hecho mucho
deporte y quizá he llamado a casa menos veces de las que tendría que haberlo
hecho. Pero la verdad es que no me arrepiento, ya que he hecho lo que de verdad me apetecía.
Desde la última vez que os escribí, he estado disfrutando de
cada día: domingos de brunch, noches de cena en casa viendo una peli, fiestas con
amigos o tardes de tiendas y cine. Cómo veis, nada destacable. Pero, a la vez,
estos han sido algunos de los mejores meses de mi vida. Supongo que la clave ha
sido la compañía.
Además, he hecho algún que otro viaje: unos días
espectaculares en Rosas este verano (¡qué lejos quedan ya!) disfrutando de un
Mini descapotable y una increíble excursión alrededor del Cabo de Creus en moto
de agua. Además, vuestros abuelos estuvieron en Irlanda y nos dedicamos a
recorrer el oeste de la isla con algún que otro percance por el camino. Ahora
el abuelo y yo somos expertos en cambiar ruedas.
Ya en Octubre, llegaron dos viajes más: un fin de semana muy
divertido en Port Aventura y un puente pasado por agua recorriendo Donegal, el condado más al
norte de Irlanda. Desde entonces, no he viajado más que por trabajo, pero aún
así he escalado montañas con mis compañeros, que aunque cómo guías no se vayan
a ganar la vida, son unos cracs También me he disfrazado de punkie, he
recibido clases de cocina y hasta he probado el Bikram yoga. Vamos, que cómo veis no he parado un minuto y los he
disfrutado todos.
Si os acordáis, en mi primera entrada de este blog, Feliz Día de Reyes os contaba que según los Mayas el mundo se acabaría el próximo 21
de diciembre. O sea, este próximo viernes. Cómo ya os conté, no le doy mucha
credibilidad a la teoría, pero aún así me pregunto ¿y sí se acaba el mundo?
Pues sí se acaba el mundo qué vamos a hacerle. Pero, de ser
así, la verdad es que no puedo quejarme ya que sería terminar “en todo lo alto”.
Sin lugar a dudas, este 2012 ha sido el mejor año de mi vida. Pero si no se
acaba, cómo espero que así sea, la verdad es que estoy deseando hincarle el
diente al próximo año. Me esperan viajes, retos, novedades y, sobre todo, un
puñado de gente alrededor con la que merecerá la pena cada día.
Pero, antes de eso, aún falta ponerle la guinda del pastel a
este 2012: el próximo miércoles empiezo unas largas y merecidas vacaciones en
las que espero disfrutar de la navidad en Madrid. Tiempo de reencuentros con la
familia y los amigos, a los que echo mucho de menos, y encima, con la gran
suerte, de tener muy cerquita lo que más quiero. Así que, a disfrutarlo.
¡Feliz
Navidad!

Vete reservando un viernes para cena en mi casa. Y avisame con tiempo que tengo que poner el horno.
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