lunes, 12 de marzo de 2012

Yes, it is just me… so what? (sí, soy solo yo… ¿y?)

Niños, esta vez os escribo desde un lugar bastante remoto. Estoy en algún punto del mar Caribe, frente a San Juan de Puerto Rico, y a punto de llegar a la isla de St. Marteen, compartida entre Holanda y Francia. Lo más conocido de esta isla es su aeropuerto, un clásico en el top ten de aeropuertos complicados donde aterrizar, ya que la pista es extremadamente corta y los aviones pasan literalmente por encima de quien está tomando el sol en una de sus playas.

Bueno, tal vez os preguntéis que hago aquí. Yo me hago la misma pregunta varias veces cada día. El caso es que, como os contaba en mi anterior escrito, he decidido dar un cambio de vida. Dejé Diageo el pasado 8 de Marzo y me voy a mudar a Dublín el próximo 29 de Marzo. 21 días para cambiar de país, de casa, hacer nuevos amigos… de todo. Pues he decidido que me sobraban la mitad, así que me he escapado de vacaciones. Últimamente no he tenido mucho descanso, tenía la cabeza hirviendo y necesitaba olvidarme del mundo un tiempecito. Así que… me subí en un avión, me vine a Miami, y me embarque en uno de los cruceros más grandes del mundo, el Norweigan Epic.

El caso es que desde entonces esto ha sido un reto. Es cierto que no tengo mucho que hacer… más allá de comer, tomar el sol o beber. Incluso me traen el desayuno a la cama. Pero la verdad es que esto de venirse solo de vacaciones no es siempre fácil. ¿Por qué me vengo solo? Sencillo. No tengo novia, aunque sí un puñado de amigos. Pero entre que a) tienen pareja b) no tienen dinero c) no tienen tiempo o d) no les da la gana…. Lo cierto es que ninguno estaba disponible para venirse. Así que tenía dos opciones: venirme solo, o renunciar a mis vacaciones. Y ya sabéis que en la vida, prefiero siempre arrepentirme de lo hecho que de lo dejado de hacer.

Pero claro, por desgracia esto que puede parecer tan evidente, a la gente no se lo parece al mirarte de primeras. ¿Va a cenar solo señor? Si, voy a cenar solo. ¿Hay algún problema? No les culpo porque me miren raro, lo cierto es que soy un caso peculiar. En este barco hay casi 5.000 personas viajando, incluidas unas 100 que, como yo, viajan en camarotes de solteros. Pero la media de edad de estos últimos es de unos 60 años y los estados civiles se reparten entre divorciad@s y viud@os. Hay gente de mi edad… con sus parejas. Y luego están los spring breakers, que son estudiantes de universidad cuya única meta parece ser tomar el sol y beber tequila todo el día.

Lo cierto es que no puedo quejarme demasiado: por ahora estoy descansando, que era mi objetivo principal, y las dos noches que he pasado en el barco he terminado charlando y bailando con una chica interesante. Pero lo cierto es que esto de estar solo es un reto, un test de seguridad y confianza en uno mismo. Y, como casi todo en la vida, necesita práctica. 

Voy mejorando. 

1 comentario:

  1. Niños de Raúl, yo cumplo la mayoría de inconvenientes por lo que no me he ido de vacaciones con vuestro padre, pero se le olvida la mas importante, y es que tu jefe te de permiso para irte una semana de vacaciones en Marzo porque si!! Por lo que ha puesto de cambiar de amigos en Dublin se lo tiene algo merecido ;)

    Espero que estés disfrutandolo mucho, un abrazo niño.

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